Trabajo de orfebrería en el que el oro o la plata forman un dibujo semejante a un encaje, concediendo igual valor estético a los espacios ocupados o llenos que a los vacíos. Los hilos de metal pueden ser lisos o retorcidos (entorchados) y a veces la filigrana se realiza sobre una lámina de metal. Esta técnica es utilizada desde la más remota antigüedad y fue introducida por los colonizadores griegos y fenicios en España y Portugal.
La pieza más representativa de la joyería popular Salmantina es el botón *charro. Al igual que todas las joyas de filigrana, se elabora a partir de un hilo con el que se hace el armazón de la pieza. Las espirales realizadas con dos hilos más finos y retorcidos rellenan los huecos de la estructura creando así la superficie a la que se le aplican los adornos finales.
El botón se utilizaba originalmente como complemento de la indumentaria en camisones, jubones, calzones y chalecos. Experimenta su apogeo en el siglo XVIII, cuando se comienza a generar una extensa tipología de botones charros dependiendo del uso y estatus social de quien lo portaba. Aunque los modelos más antiguos presentaban grandes dimensiones, en la actualidad los gustos y modas se decantan por ejemplares de menor tamaño, susceptibles de ser portados en una gran diversidad de objetos de adorno personal como gemelos, sortijas, pendientes, pulseras, etc.
Pueden conocer el proceso de elaboración del botón charro en nuestro canal de YouTube Luis Méndez Artesanos.
*»Charro» es un término coloquial de origen campero que hace referencia a una persona de la provincia de Salamanca en España. Esta palabra también se emplea para denominar costumbres, territorios, productos o modos de vida como los más típicamente salmantinos.